1. Alergia, intolerancia y enfermedad celíaca: no son lo mismo
Una alergia alimentaria es una reacción del sistema inmunitario frente a una proteína de un alimento que, para el resto de personas, es inofensiva. Puede aparecer con cantidades mínimas (unas migas, una gota de salsa, el vapor de cocción del marisco) y en minutos. Los síntomas van desde picor, urticaria o hinchazón de labios hasta dificultad para respirar, bajada de tensión y anafilaxia, que puede ser mortal.
Una intolerancia alimentaria no afecta al sistema inmunitario: el organismo no digiere bien un componente del alimento. El caso más conocido es la intolerancia a la lactosa, por falta de la enzima lactasa. Provoca molestias digestivas (gases, diarrea, dolor abdominal), suele depender de la cantidad y no pone en riesgo la vida.
La enfermedad celíaca es una enfermedad autoinmune causada por el gluten. No provoca anafilaxia, pero cada exposición, aunque sea a trazas, daña el intestino. Por eso la persona celíaca necesita la misma precaución que un alérgico frente a la contaminación cruzada.
Alergia
- Reacción del sistema inmunitario
- Basta una cantidad mínima
- Puede causar anafilaxia
- Ej.: alergia al cacahuete
Intolerancia
- Problema de digestión
- Depende de la cantidad
- Molestias digestivas
- Ej.: intolerancia a la lactosa
Celiaquía
- Enfermedad autoinmune por el gluten
- Las trazas también dañan
- No causa anafilaxia
- «Sin gluten» = máx. 20 mg/kg
En la práctica, en un bar o restaurante se trata a todas estas personas con el mismo rigor: información exacta de lo que lleva cada plato y cero contacto con el ingrediente que no pueden tomar.
Recuerda
- Alergia: reacción inmunitaria, puede ser mortal.
- Intolerancia: problema digestivo, depende de la cantidad.
- Celiaquía: autoinmune, las trazas también dañan.
Ponte a prueba: ¿La intolerancia a la lactosa es una alergia?
No. Es una intolerancia: falta la enzima lactasa. Provoca molestias digestivas, pero no anafilaxia.
